Categoría: Hacia un cambio global
26 Marzo 2006
Una amarga sonrisa se está apoderando de mi rostro con cada vez más frecuencia. Es un gesto unido a la caida de hombros y un cierto aire de superioridad en plan : "te lo dije, eso ya lo sabía yo".
La sonrisa no sale con malicia, sino con cierta resignación. Por ejemplo, cuando me veo ahora a los grandes defensores de la guerra de Irak, los que me llamaban reaccionario, iluso, inocente y alarmista. Los hechos me dieron la razón en todo, en que no había armas, que era una excusa, que iba a ser un desastre y que se iba a meter la pata hasta el fondo.
Cuando criticaba nuestra política de inmigración, diciendo que las vallas no valían que se buscarían otros caminos, que esto o lo solucionamos en origen o no hay nada que hacer, se me tildo de iluso, abrepuertas, demagogo y poco racional. Ahora vemos que siguen entrando y cada vez nos cuesta más dinero intentar pararlos con escaso éxito.
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Cuando defendía hace más de una década las energías renovables, el ahorro energético, la independencia del petroleo, el freno de nuestra cultura de la contaminación y del falso desarrollo. Se me echaba en cara que primero había que ganar dinero, que el medio ambiente ya se las apañaría, primero los beneficios y la palabra mágica, puestos de trabajo.
Ahora vienen a buscarme, nos van a llenar el pueblo de molinos de viento para hacer parques eólicos. Me llaman, me hablan de manifestaciones, de medioambiente, de naturaleza ..... de la defensa de lo propio.... ahora.
Pues ahora no voy. Que lo llenen todo de molinos, así no lo llenarán más de hoteles y apartamentos. Además no puedo comprarme ni una casa en esta tierra por culpa de la especulación, de los hoteles, de que solo hagan adosados de lujos... pues que lo llenen de molinos. Y quiero verlos ahora, con sus Mercedes y BMW, sus apartamentos de lujo, sus ropas caras, a esos niños pijos con jersey Lacoste, tras una pancarta defendiendo su patrimonio, cortando carreteras, siendo ecologistas por un día, pasando miedo al ver a los antidisturbios.... los quiero ver.
Voy a sentarme a ver como suben las aguas, se nos secan los campos, desforestamos lo que nos queda, nuestra industria se hunde por la globalización, desaparece la diversidad, cerramos nuestras sociedades, aceleramos nuestro ritmo de vida, se multiplican divorcios, separaciones y personas insatisfechas, como nuestras ciudades acaban reducidas a centros comerciales y de negocios, a como se desplomará el precio de la vivienda de un día a otro y como lo sacrificamos todo solo en función de la productividad, el beneficio y la competitividad.
No pienso mover ni un dedo para evitarlo.
servido por cronicaszarzuela
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25 Marzo 2006
¿Dónde estabas tu cuándo.....? .....el hombre pisó la luna, murió Franco, el 23 - F, cuando se le metió la goleada a Malta, cuando lo de Miguel Angel Blanco, la muerte de Lady Di, la caida de las Torres Gemelas .... etc, etc,.....
Esta pregunta por un lado evidencia la importancia de un hecho para una sociedad pero por otro nos hace sentir partícipes de eso.... sentimos que al vivir, al recordarlo, formamos parte de la historia.... de la nuestra y la de nuestro entorno.
De lo que no somos tan conscientes es del momento histórico que para nuestra historia, nuestra cultura y nuestro planeta estamos viviendo. Para cuando la mayor parte de nosotros muramos (esperemos que sea de muerte natural y en muchísimas decádas), el mundo que dejaremos atrás será radicalmente diferente al que vimos al nacer. No solo la sociedad, forma de vida, objetos y tecnología.... sino que el planeta físico será totalmente diferente.... podremos decir a nuestros nietos que esa isla llamada Groenlandia estaba cubierta de hielo cuando nosotros nacimos, que había glaciares en las montañas, que había nieves en el Kilimanjaro y que había playas gigantescas en el Atlántico de fina arena de 14 kilómetros de largo y 100 metros de ancho que ya no existirán entonces.
Y es que me he quedado asustado, unos científicos americanos van a publicar un estudio en Science en el que dicen que Groenlandia y el polo Artico van a durar menos que una cerveza fría en un chiringuito en agosto. Que de aqui a 80 o 90 años a más tardar los veranos en el ártico serán como los que había hace 130.000 años...... cuando el mar estaba entre 4 y 6 metros más alto que ahora.
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Paseo por la playa al atardecer y me doy cuenta que pertenezco a esa generación que todavía se recordará de la playa, que habrá disfrutado de sus paseos y podrá contar como eran antes del ....del gran cambio. Y tendré la suerte de vivir cambios climáticos y subidas de agua, y huracanes cada dos días hasta en Europa, sequias interminables e inundaciones bíblicas.
Tendremos la gran suerte de vivir un cambio climático global que nos afectará a todos. Ninguna generación en la historia de la humanidad ha tenido la fortuna de ver cambios tan drásticos a escala planetaria en una sola vida.
Tenemos el gran privilegio de ver como va a cambiar el mundo ante nuestras narices y encima no tenemos ni idea de hacia dónde vamos en este proceso aparentemente ingobernable..... simplemente emocionante, nos lo hemos ganado a pulso.
servido por cronicaszarzuela
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23 Marzo 2006
Por lo visto esa fue una de las primeras preguntas que hice alla por el año 82 cuando al llegar a la parada del autobús me encontré una tanqueta militar vigilándonos o protegiéndonos, nunca lo supe.
Mi madre no sabía muy bien como explicármelo pero intentó tranquilizarme aunque ella misma no parecía demasiado convencida de a dónde nos había llevado el destino en esa ocación.
Recuerdo que cuando me levantaba de la cama los fines de semana y miraba por la ventana me encontraba con columnas de humo subiendo desde Renteria y los barrios del puerto. También quedaron para siempre guardados en mi retina autobuses en llamas en mitad de la noche, autobuses atravesados en el bulevar de San Sebastían, antidisturbios moliendo literalmente a palos a personas mayores, coches reventados..... y también el sonido de disparos al ir a la parada del autobús, fines de semana larguísimos por huelgas generales, pintadas amenazantes en la portería del edificio.
Manifestaciones, banderas, controles policiales y militares y la sensación que ahi pasaba algo muy raro. Era solo la visión de un chiquillo recién llegado a San Sebastián.

Cinco años más tarde nuestros pasos volvieron a dirigirnos más al sur. Volví a San Sebastian en un par de ocasiones, ahora ya hace más de 15 años que no lo piso. Pero sigo recordando con gran cariño, el mercado de la Brecha, el Paseo Nuevo, sus montes, la isla Santa Clara, el paseo de la Concha, los paseos a Pasajes en bicicleta, los fines de semana rodeados de naturaleza y verde. Sus risas, sus gentes los fines de semana llenando la parte vieja a base de pintxos y txakoli, los partidos en el estadio de Atocha, tengo ganas de volver.
También recuerdo la multitud de manifestaciones en Madrid, los primeros gritos de "Vascos si, ETA no", la rabia e indignación ante la muerte de Tomás y Valiente,mi estupor ante el asesinato de Miguel Angel Blanco cuando me entere en Marrakech.
Parece que por fin desaparece el último resquicio del franquismo, su última herencia, su ultimo legado involuntario, su ultimo sinsentido en un país democrático. Parece que por fin los asesinos se han dado cuenta que las pistolas no pueden nunca sustituir a las palabras en una democracia. Más vale tarde que nunca. Miles de personas van a dormir mucho mejor a partir de ahora, hoy es un gran día.
servido por cronicaszarzuela
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19 Marzo 2006
(Este post contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad del lector, prefiero advertirlo.) Encontrarse a un cadáver en la playa no es plato de buen gusto para nadie. Según el tiempo que lleve en el océano, lo ves todavía con sus ropas, color, pelo y manos agarrotadas si se ahogo esa noche o hace un par de días. Cuando te encuentras con una masa blanquecina, amorfa, de sexo indefinido y olor pestilente entonces es que el mar ha decidido tomarse su tiempo antes de devolver su víctima a tierra.
Hace unos seis o siete años llegamos a acostumbrarnos a ver las pateras abandonadas en nuestras playas, los pescadores desmontaban los motores fueraborda, la Guardia Civil tenía mañanas en las que no sabía dónde meter a todos los indocumentados que llegaban a nuestras costas y ver un desembarco con treinta personas saltando a tierra y huyendo hacia el monte a media mañana era posible.
Cuando el mal tiempo y o alguna imprudencia producían el vuelco de la embarcación la catástrofe estaba asegurada y durante los días siguientes un reguero de cadáveres y derrumbadas esperanzas sembraba nuestras costas. Sobrecogedor. Levantabas la vista y ahí estaba la silueta de Tánger, no más de 20 kilómetros.

Obviamente eran demasiados pocos. Nuestras autoridades instalaron el SIVE (Servicio Integrado de Vigilancia Exterior), que es un tinglado muy grande lleno de radares que permiten ver absolutamente todo lo que se mueve en el agua. El número de pateras y naufragios descendió y a día de hoy las únicas embarcaciones clandestinas que llegan son potentes zodiacs cargadas de hachís. Mercancía más rentable que los ilegales.
Ya no tenemos muertos en nuestras playas. Ya solo los veo donde los he visto siempre, en el telediario. Primero en las playas de Almería y Granada, después en las vallas de Ceuta y Melilla apaleados por nuestros soldados, a su vez en las playas de Lanzarote y Fuerteventura. Se habla de extender el SIVE al resto de la costa andaluza, de poner un sistema semejante para las islas Canarias, se han ampliado y aumentado las vallas de Ceuta y Melilla.
Ahora hemos comprado el apoyo de Marruecos. Pero siguen viniendo en frágiles embarcaciones, ya no se llaman pateras ahora son cayucos. Ya no salen de Marruecos, salen de Mauritania. Ya no tienen que recorrer 20 kilómetros, ahora más de mil. Ya no son 8 horas de travesía, ya son más de 8 días. Ya no mueren un par de decenas, sino que en tres meses han muerto más de mil. Hemos hecho un gran trabajo. Ahora vamos a dar patrulleras a Mauritania, para que vigile su costa.
Eso sí cuando una plaga de langostas hace dos años asoló todo el África subsahariana y devoró todas las cosechas nadie se preocupó, ahora seguimos subiendo nuestras vallas.
servido por cronicaszarzuela
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3 Febrero 2006
-"Mohamed, que no les quedan banderas de EEUU ni de Israel", la repuesta: -"Da igual coge esas de las cruces, la roja y blanca, y la azul y amarilla, que algo hay que quemar, ahh y trae otras 20 cintas verdes para los nuevos adeptos".
Algo así ha tenido que pasar en las tiendas de banderas de medio mundo islámico. La cuestión es condenar a muerte, buscar enemigos y crear más fanáticos. Y a todo eso se unen los cincuentaytantos paises de la Liga Arabe a hacer una protesta formal contra las viñetas.
Ellos, con reyezuelos tiranos y saqueadores, con sociedades secuetradas por una oligarquia que prefiere tener a la población en la ignorancia para poder mantenerse en el poder y están llevando a sus poblaciones a los brazos de los fanáticos de la mano de la corrupción y la pobreza.
¿Quiénes son ellos para erigirse en defensores de la tolerancia y el respeto? Populistas de medio pelo buscan cualquier excusa, cualquier enemigo exterior imaginario, para justificarse en el anti y el contra.
Señores, nos reimos de nosotros mismos, de nuestros gobiernos y partidos, de nuestras iglesias y de nuestras tradiciones. Les invito a todos a ver las Chirigotas de Cádiz en los proximos carnavales, no dejamos titere con cabeza. Pero nadie se ofende, es cultura popular, es risa, es alegría y por qué no crítica e ironía.
Malditos agitadores inquisidores. Llevamos desde hace siglos luchando para poder decir lo que queramos, para poder levantar nuestras voces, para poder reirnos de nuestros gobernantes y para liberarnos del yugo de una Iglesia intransigente, para que ahora vengais con vuestras proclamas a intimidarnos, a amenazarnos a no dejarnos hablar y reir.
Sois vostros los que amordazais a vuestras sociedades, los que teneis miedo de la libertad y la educación. He tenido la suerte de hablar con muchos musulmanes, de tomar te con ellos, de compartir cervezas en el Atlas, en Marraquech, en Hurghada, en Cádiz y en Madrid, en Colonia y en Tanger. Con todos pude hablar, intercambiar opiniones, hablar, ver nuestra visión de la vida, todos compartiamos curiosidad y respeto. Ninguno se parecía a esa minoría fanática que secuestra su voz y se autoproclama sus representantes.
Solo espero que algún día sean capaces de liberarse de esa plaga antes de que nuestra nefasta politica exterior y los extremistas del otro lado del Atlántico acaben de lanzarlos a los brazos de estos fanáticos intolerantes.
En la imagen de al lado una calle de Asilahh, bello rincón de la costa marroqui en el que familias enteras se dedican a reunirse para la puesta de sol y hablar en el bullicio del verano. Lleno de personas encantadoras y tolerantes.
servido por cronicaszarzuela
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2 Febrero 2006
No había duda, estaba ante un converso. Solo un recién llegado a la nueva fe digital podía decir que "la fotografía ha muerto" tras el mostrador de una tienda de fotos. Y prosiguió "Kodak cierra, Fuji deja de fabricar, Nikon deja de fabricar, Minolta comprada .... olvídalo, comprate una digital que es mucho mejor".
Estupefacto le observé, era la septima tienda de fotos que visitaba en dos días y encima esto. En toda la provincia de Cádiz parece que no queda ni un carrete de diapositivas en condicones a la venta.
Me voy a Venezuela, necesito unos 15 carretes de Provia o Velvia (películas de alta calidad de diapositivas fabricadas por Fuji). No quiero otras, conozco mi cámara y estas películas que me permiten sacar todas las tonalidades, colores, luces y sensaciones que quiero secuestrar y traerme al salón de mi casa.... y no hay en ninguna parte.
Que me compre una digital, que mucho mejor, que todo son ventajas, que mucho más barato. Y una mierda. No tengo dinero para gastarme 1.000 euros en una digital, además, que no quiero.
Me gusta intentar captar cada momento tal como es, sin tener que retocarlo posteriormente, me gusta llevar el carrete y esperar impaciente a poder recogerlo a ver lo que me descubre, a ver si he conseguido inmortalizar el momento deseado.
Uno de mis mayores placeres es sentarme en la oscuridad de mi salón, abrir una botella de vino, poner música y ver proyectada en la pared todo lo que he ido cosechando laboriosamente, con sus defectos y éxitos.
Por no hablar de la sensación cuando puedes compartirlo con amigos, preparar una buena selección y compartirla en voz alta. O cuando nos reuniamos hace años en el Marx Madera, todos traiamos diapos y las comparabamos y comentabamos entre todos. Lo siento pero en el ordenador y la televisión para mí no es lo mismo.
Soy consciente que al final tendré que pasar por el aro, ya no hay quien diferencie las tiendas de fotografía de las de informática. Me veo con el coche recorriendo pueblos perdidos en busca de los carretes restantes desperdigados por la geografía nacional. Tras lo visto sé que este viaje va a ser el último en el que lleve mi actual cámara.
Es lo que tiene el libre mercado, mientras perteneces a la mayoría no hay problema, pero en el momento que te vuelves minoría dejas de ser rentable economicamente y directamente te obligan a desaparecer. A renovarte, a gastarte dinero en un equipo nuevo, aunque prefieras el tuyo de toda la vida.
Mi esperanza está en una pequeña tienda cerca del Rastro en Madrid, espero que ellos todavía no hayan caido, espero que resistan y puedan suministrarme mis carretes, por lo menos para esta vez.
Esto es una tontería, un capricho. Pero ¿y las personas que tienen enfermedades poco comunes o economicamente poco rentables, o los pueblos que se quedan sin líneas de autobuses, incomunicados por falta de rentabilidad? Esto es el libre mercado que lo mide todo en términos de rentabilidad. El resto, poco le importa.
servido por cronicaszarzuela
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26 Enero 2006
En mi vida he visto figura más despreciable que la de estos falsos mesias nacionalistas, independientemente de su bandera y su credo. Me da igual si son catalanistas, vascos, españolistas, marroquies o chovinistas franceses, por no hablar del cinematográfico patriotismo estadounidense.
Todos construyen su discurso basado en la diferencia. Todos se basan en un nosotros respecto a un ellos que se opone. Buscan su identidad en los genes, en la lengua, en sus costumbres, en su religión y ultimamente hasta en las películas en busca de una falsa identidad.
Para mi todos los patriotas y nacionalistas no son más que un grupo patético de individuos de escasa personalidad, con tan poca confianza en si mismos que necesitan sentirse partícipes de una imaginería y proyecto colectivo, de un nosotros, para darle algo de color y sentido a sus pauperrimas mentes.
No se dan cuenta que solo existe un gran nosotros, que no hay un ellos. Que no nos queda más que esta pequeña nave espacial que se nos va empequeñeciendo a saltos agigantados. Que los problemas del otro terminarán siendo los nuestros propios.
Lo único que espero es que entre Internet, los vuelos de bajo coste, la emigración, el turismo y unos problemas lo suficientemente grandes que nos obliguen a colaborar unos con otros, estos falsos mesias queden recluidos en sus cavernas y no los volvamos a dejar salir.
Yo los mandaría todos a un especialista a ver si alguien les quitaba sus complejos, tanto de superioridad o inferioridad, les subía la autoestima y les decía lo felices que podrían ser simplemente siendo Pepe, Carlos o Izaskun. Y a ver si de paso nos dejaban en paz al resto, que estoy harto de poner las noticias y ver un patio de colegio.
Odio los nacionalismos, pero si hay algo que me repatea más aun, son los falsos nacionalismos de izquierdas. Si realmente te consideras de izquierdas no puedes ser nacionalista. La igualdad de derechos y oportunidades no es compatible con la diferenciación básica de un ellos y un nosotros. Venimos todos del mismo lado, pertenecemos a la misma especie, no hay un ellos.
servido por cronicaszarzuela
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