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La Coctelera

Categoría: Zarzu en Venezuela

El Informe Calicanto (TOP SECRET)

ANTECEDENTES: Debido a la actual coyuntura político - económica mundial la CIA requirió un informe sobre Venezuela para saber a qué atenerse en caso de una hipotética invasión por parte de las tropas estadounidenses y evitar pequeños errores de cálculo totalmente impredecibles como los ocurridos en Irak. Nombre clave: INFORME CALICANTO.

AUTOR: Para semejante misión la CIA buscó a sus mejores hombres pero finalmente tuvieron que recurrir a los servicios de un antiguo colaborador europeo ya retirado en la costa de Cádiz para que se hiciera pasar por turista.

FECHA: Febrero. El típico mes tonto en el que no pasa nada. Además los carnavales permitían al agente pasar inadvertido.

LUGARES: Caracas, capital caótica de un país fuertemente centralizado. Otros sitios de interés: la frontera con Brasil y posibles lugares de desembarco en la costa venezolana.

EL INFORME: bla, bla, bla…. Chávez….. bla, bla, bla….. ron….. bla, bla, bla …… vaina…… bla, bla, bla….. bochinche….., bla, bla, bla…… Bolivar……. Bla,bla, bla,…. Libertad….. bla,bla,…. Dictadura…. bla,bla, bla…viaducto…. bla,bla, bla….. cuaima… bla, bla, bla…..mi papa vino en un barco…. bla,bla, bla…..arepa… bla,bla, bla,…..Los Leones… bla, bla, bla……. Chicas y cerveza Polar…… Real Madrid….bla, bla, bla…..parrilla….. bla,bla, bla, ( y así durante 147 páginas que no tienen el más mínimo interés y de las que la mitad están copiadas de Internet).

CONCLUSIONES: (Lo único realmente interesante y donde se demuestra la agudeza mental del agente).

Geografía: Con invadir las ciudades, todo solucionado. El resto, como dicen ellos es “Monte y culebra”. Vamos que no hay nadie ni nada que someter ni que inculcarle ningún tipo de valores en la mayor parte del país. Está lleno de árboles, bichos, selva, llanuras y terrenos sin ningún tipo de función ni interés geoestratégico. Muy buenas playas para relajarse. Posible Club Med.

Política: Venezuela no tienen su identidad política muy clara es una república lleno de reinas. Llega el Carnaval y todas las niñas se visten de princesas y donde hay cuatro casas eligen una Reina e intentan convertirla en Miss a toda costa. Para tal fin las calles están repletas de peluquerías, salones de belleza, tiendas de lencería, clínicas privadas y farmacias con todo tipo de potingues.

Dicen que viven en una dictadura y que no hay libertad de expresión. Eso sí, en cuanto pueden empiezan a quejarse de todo, a meterse con el poder, a reírse de sus dirigentes (no me extraña), hacen bromas y no dejan títere con cabeza. Debe de ser un concepto nuevo de dictadura. El dictador habla y todos los demás se ríen.

El presidente es algo así como Dios. Está en todas partes. En la tele, en la radio, en las vallas, en los cotilleos, en los periódicos, en los carteles. Como profeta hay un tal Simón Bolivar que aparece en los billetes, en las plazas, en las vallas, en la tele, en las carrozas de Carnaval…. Y al que el presidente está nombrando todo el día.

Hay una cosa llamada oposición con un grave problema de identidad, nadie sabe quien es, ni ellos mismos. Es algo así como el “3 en 1”. Todo el mundo habla de ella pero nadie sabe bien qué es, debe de ser algo así como una leyenda urbana de esas que circulan por la Red.

Economía: Esta es fácil. Venden petróleo y gas y compran todo lo demás. Tienen unos lugares de culto llamados Centros Comerciales a los que acuden en masa a aprovisionarse, principalmente de carne, café y cervezas, dieta básica del venezolano corriente cuyo objetivo principal es “La Parrilla”, piedra angular de sus vidas.

El concepto de productividad es desconocido. Pasan la mitad del tiempo saludándose y la otra mitad despidiéndose. Las calles están llenas de personas con camisas y gorras rojas apoyadas en una escoba o con una bolsa en la mano. En los supermercados hasta te meten la compra en las bolsas y en la calle hay muchas personas sentadas en una mesa con muchos teléfonos que no hacen nada.

PRINCIPALES PELIGROS PARA NUESTRA TROPA: (very important)

>El ejército: es una institución omnipresente. De hecho hacen fiestas en la Plaza Bolivar con los ciudadanos en los que estos juegan a saludar y desfilar mientras que un sargento imita el sonido de una corneta. También pasean a la gente en bus, les cortan el pelo, hacen controles continuos y les gusta mucho salir en la tele, especialmente en un canal “Televenezuela”. Tienen varios uniformes y a Chávez hay uno blanco que le queda divino.

La policía: hay muchísimos y con uniformes de todos los colores. Son una fuerza temible y de gran capacidad intelectual. La mayor parte de las veces están debajo de unos toldos leyendo continuamente con gran concentración. También les gusta pasear en moto y hacer controles en los lugares más irrelevantes para ver la cara de los conductores.

Los delincuentes: teniendo en cuenta la cantidad de policía y ejército del que dispone el país solo con una gran preparación y formación se puede explicar que tengan en jaque al país. Seguramente tienen acceso a la más alta tecnología y vínculos con el terrorismo internacional. Creo que se han formado en campos de entrenamiento libios y afganos. Tampoco descarto colaboraciones con la camorra italiana y la mafia rusa. Posible fuente de reclutamiento de marines en el futuro.

Las mujeres: el problema. En caso de una hipotética invasión solo podríamos enviar a los soldados más preparados física y sobre todo psicológicamente para hacer frente a este peligro. En otro caso la deserción en nuestras filas está asegurada. No es un problema menor. Sus sonrisas, el sonido de su voz, ese desfilar continuamente, esa alegría y contonear de caderas, esos generosos escotes y una mirada hechizante pueden dar al traste en tres días con la mejor planificación militar. Nuestros chicos corren el riesgo de caer hipnotizados, desertar y acabar pasándose al enemigo casándose con una venezolana a las tres semanas.

Pero eso no es lo peor, por lo visto estas dulces mujeres sufren una especie de mutación posterior y se convierten en un ser todopoderoso al que llaman “cuaima”, capaz de paralizar y aniquilar divisiones enteras con solo alzar la voz.

Las infraestructuras: no hace falta bombardear puentes ni carreteras, ya se caen ellas solas. Solo traer a los conductores mejor preparados, solo una fuerza de elite es capaz de sobrevivir en Caracas a los mandos de un vehículo.

MOMENTO ADECUADO PARA LA INVASIÓN

Hay varios momentos al año en la que nuestras tropas podrían contar con el factor sorpresa. Tales como la noche del 14 de febrero, la noche del día de la Secretaria, el día en el que se elige a Miss Venezuela, la final de la serie del Caribe de Béisbol…. si por razones estratégicas no coincidiera ninguna de estas fechas para nuestro cometido siempre nos valdría un Madrid-Barcelona o el Mundial de Fútbol, siempre y cuando no gane Argentina, podría traer disturbios públicos. Por razones desconocidas, para ellos el Mundial se celebra para que Argentina no pueda ganarlo, todo lo demás es secundario.

EPÍLOGO

Por todo lo expuesto anteriormente recomiendo no tomar ninguna decisión hasta disponer de más información. He levantado una amplia red de informadores de plena confianza con contactos al más alto nivel (empresas privadas, universidades, iglesia y gobierno) que no tienen ni la más mínima sospecha de mi misión. Propongo una prolongación de esta a partir de octubre en vísperas de las elecciones, para un periodo más alargado y con mayor disponibilidad de fondos para poder profundizar más en el volksgeist del país. Además todavía tengo que enterarme que significa “vaina”, lo utilizan para todo, creo que necesitaré unos tres meses para averiguarlo.

Una montaña rusa sin frenos

Vuelta a las colas interminables, los tubos de escape, las bocinas y el ajetreo. Vuelta a comprar el periódico, cambiar dinero, linea adsl en el netcafe, agua caliente en la ducha del hotel.... en definitiva vuelta a una ciudad que se me ha hecho tremendamente familiar en muy poco tiempo.

Y que placer el caminar por una alocada urbe que siendo nueva ya es conocida, con la tranquilidad que da tener un bonometro en el bolsillo, la cámara en el hotel y sabiendo que ya poco dinero pueden robarte. Y esa seguridad de saber lo que cuestan las cosas, de saber a dónde dirigirte y de ahora sí, ser uno más en la ciudad.

Efectivamente, estoy de vuelta en Caracas, conseguí romper el hechizo de Santa Fe antes de que me atrapase indefinidamente. Pero esto en el fondo es otra trampa, rompes un embrujamiento para ir a caer en otro encantamiento de fuerzas mucho mayores.

Intentas despistarlo con parrillas, risas, buenas conversaciones, viendo como los blogs se convierten en personas y el ciberespacio en deliciosa y divertida realidad. En mi caso he acabado como el actor invitado que hace una aparición en una serie que ya lleva muchos capítulos de emisión.

Esta va a ser mi última conexión desde Venezuela, todavía me quedan unos días hasta volver a mi palacio rodeado de pollos y perseguir pájaros con el Notas. Podría seguir escribiendo, pero no quiero. Digamos que "hasta aquí puedo leer". El resto me lo guardo. Solo diré que lo más perturbador, mis miles de pajaros están planeando sobre esta ciudad y no parecen querer posarse nunca. Esta montaña rusa parece ir sin frenos..... y me encanta.

Este pueblo es una trampa

Engaña. Santa Fe no es trigo limpio. Cuando llegas te encuentras unas calles sucias, sin nada en especial. Tampoco cuando llegas a la playa con sus posadas parece nada del otro mundo, pero parece tranquilo y la playa está limpia.

Solo poco a poco el sitio va embaucando. Primero con la vida que le da su "muelle" lleno de barcas de pescadores y un ajetreo constante, después con buena comida a precios muy razonables y el alojamiento más barato desde que llegue a Venezuela.

Cuando quieres darte cuenta estás en la barca viendo a los delfines, llegas a una playa pequeña, desierta de blanca arena con sus cocoteros y una vegetación que llega hasta la playa.

A más tardar cuando descubres como unas 20 especies diferentes de peces jugando entre el coral, las formaciones, el arrecife natural, el placer de escudriñar cada hueco submarino empiezas a darte cuenta del peligro que corres.

Un colibri valiente me alerta que estoy en su territorio revoloteando a mi alrededor. Al poco descubro un minusculo nido en la rama de al lado y me alejo dos metros. Al poco, la diminuta ave se posa y me deja en paz. Hemos llegado a un acuerdo de vecindad.

Más tarde las iguanas bajan del monte y empiezan a escalar las palmeras. Se van dos turistas y me quedo absolutamente solo en la playa. La tarde fantástica, los cangrejos por la arena y un sentimiento de paz y felicidad. El Caribe existe alejado de grandes complejos hoteleros, en los que el pescador te lleva a la playa en el que las iguanas te ceden un trocito de playa.

Al volver, las olas lo empapan todo. Es una travesia divertida y molesta a la vez. Ducha en el hotel y vuelta a la playa a la puesta de sol con una buena cerveza. Los pies en la arena y la impresión de que podrías quedarte una eternidad haciendo lo mismo cada día.

Por la noche, desde la terraza veo el ajetreo de la plaza mientras la rumba viene de un local cercano. Me pregunto cuanto tiempo este sitio seguirá embaucando de forma secreta antes de que la Internacional Mochilera y la Lonely Planet lo acaben lanzando a la gran ruta mochilera global.

Prefiero no pensarlo y disfrutar del cálido viento nocturno. Si algún día salgo a por tabaco, ya sabreis donde encontrarme.

Santa Fe y Zahara, un viaje en el tiempo

Con las primeras luces del alba salen los pescadores en sus largos y multicolores botes de madera, de tres a cinco ocupantes por embarcación, entre pelicanos y palmeras. Horas mas tarde, la plaza delante del hotel es un ir y venir de botes, descarga de cajas de pescado, furgonetas que vienen a recojerlo.

No puedo creerlo, el olor de arena mojada y pescado fresco, las camisetas decoloridas, los pesos de toda la vida, esos rostros, esos colores, el plateado en las cajas, un perro molesto..... ante mi aparecen imágenes de hace 25 años.

Son mas oscuros pero veo a mi tio Fernando, las arrugas del Cuchi, el tamaño de mi tio Manolete cuando todavía eran jovenes, junto a ellos mis primos, adolescentes ayudando en el bote. Y Juana la Chata esperando en la orilla.

Ese olor me trae a la casa de mi abuela Catalina. Cuando veo que la plaza es de arena, oigo el murmullo y las voces, veo los niños corriendo por la calle. El restaurante Club Nautico, que dentro de unos años será como el Porfirio, mi hotel es como era el de Castro, el descampado tiene la misma mierda que el terreno de Garbana y esta zona es como el Zapal. Cambia el flamenco y las sevillanas de los transistores por salsa y rumba de los cCD,s. Poco más.

Al atardecer, uno pinta su bote mientras cuatro a su alrededor miran y hablan. Los gritos de los niños se adueñan de las calles, las chicas pasean, los chicos miran, el tonto del pueblo mira a la farola y habla solo, los perros estorban y ladran. Los turistas van a su posada, en la playa hay dos chiringuitos con buena comida y todo transcurre muy tranuilo. Asi era Zahara hace 25 años, asi lo recordaba. Ahora de eso queda poco, de esa magia, esa vida, esa alegria de los pueblos que viven en la calle. El turismo y el progreso pudieron con todo eso.

Por supuesto hay diferencias, aqui la playa es solo el punto de partida para iniciar excursiones a las islas de los alrededores en las que hay playas paradisiacas y caribeñas, con iguanas en los árboles, fina arena en la orilla y bellos corales y peces en el mar. Mar por el que brincan y saltan los delfines y que patrullan los pelicanos.

Por la noche, el gin tonic espera ante el susurrar del mar. Antes de dormir vuelvo a observar la plaza, bajo la luz amarillenta de la única farola me pareció ver a mi abuela Catalina con su pañuelo, sus prismáticos, sentada con su silla en la arena esperando la llegada de los botes.

La llamada de lo salvaje

Las azuladas y turquesas plumas del martin pescador se movían con agilidad entre las nubes de agua que se formaban al precipitarse esa cantidad ingente de agua desde 60 metros de altura. Eramos los únicos en un espacio virgen, lleno de fuerza y vitalidad, el rugir del agua, el verde de los arboles , el silencio de mi interior y el dicharachero revolotear de mi juguetón compañero.

En ese momento, unos rayos del ocaso iluminaron la parte superior del salto mientras que yo extasiado una vez más me vi empequeñecer.

Al día siguiente, a la misma hora se despejaron todas las nubes de los tepuis y la luz de la puesta de sol les hacía resplandecer, tornar de color, erguirse orgullosos y acabarón por encender todo el cielo en una muestra de poder simplemente maravillosa.

El mismo poder que llevan sus rios, la fuerza de sus cascadas, la amplitud de la Sabana, el tiempo y el espacio pierden todo sentido. Montañas que llevan mas de tres millones de años en ese mismo sitio, serpientes de mil colores que reptan entre su ruda vegetación, distancias inabarcables, sonrisas indígenas, rostros arrugados y tostados, pozas paradisiacas, un silencio que provoca el estruendo interior y una luz cambiante y diversa, caprichosa y esquiva.

Viendo las cascadas, la amplitud, la selva bajo los tepuis una voz interior resquebraja todos los convencionalismos y produce un terremoto desde el corazón que con cuyos sonoros latidos sigue una lejana llamada, una voz salida del silencio que lo va llamando a uno.

No hay estelas de aviones sobre la Gran Sabana, puro cielo. No hay ruidos, simple silencio. No es el paraiso, es más bien un maravilloso infierno. Es la fuerza, el poder, la utopia, la posibilidad de escapar del siglo XXI.

En noviembre vuelvo, con tiempo, bien organizado y con equipo. Esta llamada ha sido muy fuerte y yo estoy lo suficientemente loco. Santa Elena tiene 5.000 habitantes de 62 nacionalidades. No creo estar más cuerdo que ninguno de ellos.

Voy a emborrachar a tres turistas y meterlos en el Jeep

No me queda otra. Esta noche saldré a Rumbear por Santa Elena, o lo que es lo mismo, que me voy de marcha al "Topacio", unico sitio de copas de esta ciudad en mitad de la Gran Sabana, a 15 kilometros de Brasil y en la que en cada calle hay: una lavanderia, dos peluquerias, una tienda de ropa, una agencia de compra venta de diamantes y oro, un restaurante y una licoreria. Calle a calle, con pequeñas variaciones se repite el mismo esquema.

En esta población dedicada al comercio famosa por sus contrabandistas, mineros, eco-turistas y por tener una cola gigantesca en la gasolinera (la gente viene de Brasil a llenar el depósito por tres euros)los viernes se reunen los marchosos de sus 5.000 habitantes en el Topacio para disfrutar de sus conciertos en directo.

Por supuesto ya he quedado con unos chicos que trabajaban en lo del rafting y con un par de guias. El haber sido colegas suyos (por lo de guia turístico, no lo del rafting)ha dado lugar a buenas conversaciones y cuando quise darme cuenta ya estabamos quedando para montarla esta noche.

Aprovecharé para intentar pescar a dos turistas perdidos e intentar convencerlos para hacer un tour conjunto por la Gran Sabana de tres días y dos noches. Apenas hay turistas por aqui y me las estoy viendo y deseando para encontrar un grupo en el que poder acoplarme. Es lo malo de viajar solo, no todo iba a ser bueno.

Lo dicho, en unas malas emborracho a tres guiris y los meto de madrugada en el Jeep para que cuando se despierten ya estén en mitad del campo y no puedan echarse atrás. A ver como anda mi capacidad de persuasión.

Ah por cierto, acabo de enterrarme que el Salto Angel está seco y es muy dificil llegar, conclusión la decisión tomada a última hora acabó por ser la correcta. La suerte está de mi lado. Espero no poder actualizar el blog en tres días, sería señal de haberlo conseguido, ya os contaré.

Y usted, ¿tiene hijos?

Me senté a su lado buscando una conversación interesante y un compañero delgado en ese autobus repleto, destartalado y que estuvo con salsas y rumbas puestas durante las 12 horas que tardamos a Santa Elena.

Acababamos de pasar el primer control militar y al parecer el joven soldado se había animado a entablar una pequeña conversación a las 2 de la mañana.

Hector, que asi se llamaba el muchacho viajaba de uniforme con una pequeña mochila como unico equipaje. Se bajaba en el kilómetro 88 y disfrutaba de un permiso después de sus 6 primeros meses en el ejercito. Iba a visitar a una tia suya.

Venía de Ciudad Bolivar, donde se encontraba su mujer y su hijo de 4 años. Ese fue el choque cultural, tanto le sorprendía a ese niño grande de tez morena el que yo con 29 años no tuviese ningún hijo ni mujer como a mi que el con 18 tuviese uno de 4 años.

Tampoco entendía que hacía alguien como yo tan lejos de mi casa por estos parajes si no tenía a nadie que visitar, a él no le gustaba viajar, prefería estar con su familia. De hecho lo que menos le gustaba del ejercito era el estar alejado de su gente y le gustaba más arreglar motos, que es lo suyo.

A mitad de camino se bajó y a mi me dejó dudando. Qué es más natural y lógico, ¿lo suyo o lo mío?.

A mi todavía me quedaban 6 horas por delante, dos controles militares que me obligaron a vaciar la mochila al igual que al resto del pasaje. Los soldados, muy educados, lo controlaban todo aunque no dejaba de ser curioso ver esa ropa de niño, esas intimidades, esas planchas, esos libros en lo alto de una mesa de madera a la vista del resto de pasajeros y soldados. Dime lo que llevas y te dire como es tu vida. La de mis compañeros de fatiga esta noche era muy humilde.

Finalmente, ya de día, tras ver los primeros tepuis en la lejanía, observar a traves de las lunas tintadas del bus la Gran Sabana llegamos a mi objetivo, Santa Elena.

He establecido mi campamento base para los proximos días, aprovecho para poner todo en orden, limpiar ropa, dormir y descansar, comprar, cambiar dinero en el mercado negro, comer en cantidad y tomar fuerzas para esta parte del viaje. Mañana haré mi primera bajada en rafting, espero volver sano y salvo para poder contarlo.

Los planes están para cambiarlos

No tengo remedio, tanto hablar del Santo Angel, comprar billetes, remover cielo y tierra para ver el mayor salto de agua del mundo, para decidir a última hora que no voy a verlo.

Asi soy yo, todo lo planeo para poder cambiarlo luego y darle la vuelta a la tortilla. En pocas horas atravesaré la Gran Sabana hasta llegar a la frontera con Brasil y ver las maravillas que me ofrece el Parque Nacional Canaima y sus tepuyes.

De todas formas es una decisión meditada y tomada en el último minuto. El Salto Angel no se va a mover y prefiero verlo en otra ocasión y circunstancias, además asi siempre tendré en mente volver para verlo. Se convertirá en un objeto de deseo que tarde o temprano forzará mi vuelta a estas tierras.

Hoy he visitado Ciudad Bolivar en compañía de tres jovenes estudiantes de "Comunicación Social", uno de ellos quiere quedarse por aca, el otro sueña con ir a Estocolmo y ella quiere algún día hacer un posgrado en España.

Lo más sorprendente fue la conversación que tuvimos al final sobre amor, orden, vida, y la forma de llevarlos adelante. Cuando vi a uno de ellos negando la locura del amor, buscando la racionalidad y confesando que su prioridad es tener una vida organizada sin sobresaltos como camino a la felicidad no pude evitar sonreir. Este chico que todo lo sabía, necesitaba a una linda "chamita" que le pusiese el corazón boca abajo y que le despertase miles de pajaros que seguramente tiene acurrucados en una cornisa sin atreverse a volar.

Espero que la encuentre y volver a encontrarmelo algún día para preguntarle si sigue pensando lo mismo.