He vuelto a sacar la cámara de fotos. Tengo un carrete dentro, no sé desde cuándo porque no tengo conciencia de haber realizado ninguna en un año.

Por diversas razones pense que no prefería tener ni un solo recuerdo del año pasado y a pesar de tener un archivo de más de cuatro mil fotos (que por cierto está hecho un desastre)me pase el 2005 sin coger la cámara.

Hoy, cuando iba al faro a ver la puesta de sol me la lleve por primera vez. Al igual que ahora es la primera vez que me pongo a escribir en mucho tiempo. Tengo la impresión de haber estado demasiado tiempo dormido, cinco años quizas. De haber tragado demasiada tele, de haberme comido demasiado la cabeza, de haberme planteado demasiado si lo que hacia estaba bien o estaba mal... de haber pensado demasiado en los demás aunque se me acusaba de lo contrario.

He vuelto a tomar una esplendorosa puesta de sol con vistas al estrecho desde mi torre de vigia del Estrecho, un viejo bunquer que alcanza desde Trafalgar a Tarifa, desde cabo Espinel hasta cabo Camarinal. Ahh, y en el que las estelas de los aviones que vienen de Africa parecen estrellas de oriente.

Y ha sido una sensación el volver a agarrar el cuerpo, estirar el 400 mm, jugar con las distancias, medir la luz.... estaba todo alli, justo donde lo había dejado hace 5 años. Ya no quiero ir a recorrer el mundo en busca de desgracias, o por lo menos por el momento, pero han vuelto las ganas de estar horas y días en busca de una imagen, quien sabe, igual todavía estoy a tiempo. Siempre fue lo que me gusto de esta costa, la LUZ.

El Notas me miraba sorprendido cuando me vio en el suelo intentando evitar que se moviese la cámara pero al poco tiempo se aburrió y se fue a lo suyo, que es cazar conejos. Por cierto, tengo que deciros que este perro cada día me sorprende más... hoy se me ha puesto delante del coche a gimotear a eso de las cinco de la tarde, estaba reclamando su paseo.