Los caminos del Señor son inexcrutables, pero los míos ni te cuento. Hoy se cumplen 21 días desde mi vuelta de Palma, 19 desde el nacimiento de este blog (creo que llevo toda la vida con el), 10 desde que decidí poner en orden el resto de mi vida y 5 desde que tome la decisión de irme muy lejos (por lo menos para una temporada).

He ido a Hacienda y con esta última gestión desaparecen mis obligaciones fiscales y ya puedo irme con mis cuentas saldadas. Tras echar un vistazo en el banco llego a la conclusión que un año más no me da para la entrada de un piso, tampoco me da para un coche nuevo, ni para hacer nada de provecho ni en un futuro proximo ni lejano. Asi que con esa buena cabeza que me caracteriza no voy a ahorrar nada y me lo voy a gastar todo en un viaje, nuestras vivencias son lo único que tenemos y no tienen fecha de caducidad.

Y aunque en un principio el norte de Brasil tenía muchas papeletas he decidido tirar un poco más al norte y echarle un vistazo al Salto del Angel, una caida de agua de más de 600 metros en la Guayana Venezolana. Bueno y ya que estamos a desempolvar el carne de buceo, tomar roncito en la isla Margarita, visitar los Cayos, salir de marcha por Caracas y lo que me de tiempo a hacer.

Y todo por un post que empezaba con una ciudad que se caia, unos comentarios y un enlace a www.venezuelatuya.com en uno de los comentarios. Navegando y enlazando páginas me dije por qué no, tiene buena pinta y me da a mi que la gente es muy maja.

Así que desempolvo la mochila, las botas, saco brillo a la cámara, la grabadora, el manual de buceo, me vacunaré contra los bichos malos, compraré 20 carretes de diapositivas y creo que cuando esté bajo el Salto del Angel (calculo que en 24 días) me sentiré la persona más afortunada y libre del planeta.

Claro que ..... teniendo en cuenta como me salen los planes ultimamente ......no sé.