No había duda, estaba ante un converso. Solo un recién llegado a la nueva fe digital podía decir que "la fotografía ha muerto" tras el mostrador de una tienda de fotos. Y prosiguió "Kodak cierra, Fuji deja de fabricar, Nikon deja de fabricar, Minolta comprada .... olvídalo, comprate una digital que es mucho mejor".

Estupefacto le observé, era la septima tienda de fotos que visitaba en dos días y encima esto. En toda la provincia de Cádiz parece que no queda ni un carrete de diapositivas en condicones a la venta.

Me voy a Venezuela, necesito unos 15 carretes de Provia o Velvia (películas de alta calidad de diapositivas fabricadas por Fuji). No quiero otras, conozco mi cámara y estas películas que me permiten sacar todas las tonalidades, colores, luces y sensaciones que quiero secuestrar y traerme al salón de mi casa.... y no hay en ninguna parte.

Que me compre una digital, que mucho mejor, que todo son ventajas, que mucho más barato. Y una mierda. No tengo dinero para gastarme 1.000 euros en una digital, además, que no quiero.

Me gusta intentar captar cada momento tal como es, sin tener que retocarlo posteriormente, me gusta llevar el carrete y esperar impaciente a poder recogerlo a ver lo que me descubre, a ver si he conseguido inmortalizar el momento deseado.

Uno de mis mayores placeres es sentarme en la oscuridad de mi salón, abrir una botella de vino, poner música y ver proyectada en la pared todo lo que he ido cosechando laboriosamente, con sus defectos y éxitos.

Por no hablar de la sensación cuando puedes compartirlo con amigos, preparar una buena selección y compartirla en voz alta. O cuando nos reuniamos hace años en el Marx Madera, todos traiamos diapos y las comparabamos y comentabamos entre todos. Lo siento pero en el ordenador y la televisión para mí no es lo mismo.

Soy consciente que al final tendré que pasar por el aro, ya no hay quien diferencie las tiendas de fotografía de las de informática. Me veo con el coche recorriendo pueblos perdidos en busca de los carretes restantes desperdigados por la geografía nacional. Tras lo visto sé que este viaje va a ser el último en el que lleve mi actual cámara.

Es lo que tiene el libre mercado, mientras perteneces a la mayoría no hay problema, pero en el momento que te vuelves minoría dejas de ser rentable economicamente y directamente te obligan a desaparecer. A renovarte, a gastarte dinero en un equipo nuevo, aunque prefieras el tuyo de toda la vida.

Mi esperanza está en una pequeña tienda cerca del Rastro en Madrid, espero que ellos todavía no hayan caido, espero que resistan y puedan suministrarme mis carretes, por lo menos para esta vez.

Esto es una tontería, un capricho. Pero ¿y las personas que tienen enfermedades poco comunes o economicamente poco rentables, o los pueblos que se quedan sin líneas de autobuses, incomunicados por falta de rentabilidad? Esto es el libre mercado que lo mide todo en términos de rentabilidad. El resto, poco le importa.