Si las distancias las midiesemos en tiempo hay cosas que no acaban de cuadrar. Un ejemplo: trayecto aeropuerto a hotel, unos 30 kilómetros o lo que es lo mismo, cerca de 4 horas con callejeo por Caracas incluido.

Ida y vuelta del aeropuerto de Madrid al centro son unas 10 horas, con cena muy agradable, compra de carretes de diapositivas, encuentro con un amigo en el metro, puesta de sol urbana en Casa Granada (Tirso de Molina), borrachera con toda la peña hasta las 3 de la mañana y vuelta con un taxista novato al aeropuerto, que acababa de pagar 180.000 euros por su taxi y ya estaba arrepentido al tercer día.

Espera en el aeropuerto bastante perjudicado, 2 horas. Vuelo a Frankfurt, cerca de tres horas, y transbordo corriendo pasillos interminables en menos de 10 minutos (con la borrachera convirtiendose en resaca).

Finalmente 10 horas (durmiendo la borrachera) y llegada al aeropuerto, con el cambio horario, gano 5 horas. Hotel y con acompañante, un chaval de Sevilla al que habían dejado tirado. Cuando vemos la cama matrimonial pensamos que para habernos conocido hace 15 horas vamos un poco rápido, conseguimos que nos la cambien por dos camas individuales (ufff, menos mal..).

Finalmente llamada telefónica y encuentro con la mejor guía de Caracas que uno se pueda imaginar con cerveza en Los Leones incluida. Todo va sobre ruedas, a partir de mañana empezaré a contar todo esto, hoy todavía estoy situándome pero esto va a ser apasionante. Esta sociedad está llena de contrastes, tiene un humor envidiable y unas personas fabulosas..... y no hace frio.