No me queda otra. Esta noche saldré a Rumbear por Santa Elena, o lo que es lo mismo, que me voy de marcha al "Topacio", unico sitio de copas de esta ciudad en mitad de la Gran Sabana, a 15 kilometros de Brasil y en la que en cada calle hay: una lavanderia, dos peluquerias, una tienda de ropa, una agencia de compra venta de diamantes y oro, un restaurante y una licoreria. Calle a calle, con pequeñas variaciones se repite el mismo esquema.

En esta población dedicada al comercio famosa por sus contrabandistas, mineros, eco-turistas y por tener una cola gigantesca en la gasolinera (la gente viene de Brasil a llenar el depósito por tres euros)los viernes se reunen los marchosos de sus 5.000 habitantes en el Topacio para disfrutar de sus conciertos en directo.

Por supuesto ya he quedado con unos chicos que trabajaban en lo del rafting y con un par de guias. El haber sido colegas suyos (por lo de guia turístico, no lo del rafting)ha dado lugar a buenas conversaciones y cuando quise darme cuenta ya estabamos quedando para montarla esta noche.

Aprovecharé para intentar pescar a dos turistas perdidos e intentar convencerlos para hacer un tour conjunto por la Gran Sabana de tres días y dos noches. Apenas hay turistas por aqui y me las estoy viendo y deseando para encontrar un grupo en el que poder acoplarme. Es lo malo de viajar solo, no todo iba a ser bueno.

Lo dicho, en unas malas emborracho a tres guiris y los meto de madrugada en el Jeep para que cuando se despierten ya estén en mitad del campo y no puedan echarse atrás. A ver como anda mi capacidad de persuasión.

Ah por cierto, acabo de enterrarme que el Salto Angel está seco y es muy dificil llegar, conclusión la decisión tomada a última hora acabó por ser la correcta. La suerte está de mi lado. Espero no poder actualizar el blog en tres días, sería señal de haberlo conseguido, ya os contaré.