El reflejo anaranjado en el motor
Ahora, mirándolo en el mapamundi creo que estaría sobrevolando la "L" de Atlantic Ocean" escrito de arriba a abajo. El avión al completo estaba en las fauces de Morfeo y las pequeñas luces del pasillo y mi ventana eran los únicos puntos de referencia.
Ya habíamos dejado atrás esos momentos de interactuación con los pasajeros más cercanos. Mi vecino vietnamita se animó a hablar con la llegada de la comida con un categórico comentario gastronómico "Chinese Airlines is better than Lufthansa". Volvía a casa después de haber estado encerrado en un barco de contenedores en Puerto Ayacucho haciendo algo que nunca llegué a entender, pero me quedó claro que Puerto Ayacucho no era la ciudad de sus sueños y que prefería volver a Ho Chi Mihn.
Por lo demás estaba rodeado de la flor y nata de los jóvenes ingenieros de telecomunicaciones venezolanos. Un total de 30 elegidos que iban a pasar los próximos 3 años en China aprendiendo a manejar un satélite que Venezuela ha comprado a los chinos. El proyecto Venesat.
Mientras unos intentaban familiarizarse con el nuevo idioma y los cambios de moneda, la otra parte estuvo planteandose sacar la guitarra e improvisar un concierto en mitad del airbus, aunque al final desistieron. Personalmente creo que con semejante espíritu las autoridades de Pekín acabarán encerrándolos en un módulo de aisalmiento antes de que les distraigan al resto del país y les haga bajar la productividad.
Se me hacía difícil conciliar el sueño. Con una sonrisa cubriéndome el rostro y con mis pensamientos acratas cambiando continuamente de imágenes, voces, caricias, olores y sensaciones. Mis mil pájaros seguían la estela del airbus a corta distancia y cuando me asomé a verlos encontré un cielo invadido de estrellas en medio de la oscuridad. Solo estrellas, muchas de las cuales creo que se mostraban por primera vez. Ahi abajo, entre la negritud unas explosiones de luz indicaban una tormenta hacia el norte. Pequeños fogonazos de luz blanca.
Poco después también yo me dormí, al despertar posteriormente se empezaban a vislumbrar los contornos del ala y del motor. Fue entonces cuando en la parte delantera del motor un reflejo anaranjado, dorado...primero un punto, después una pequeña línea en la parte delantera del motor me dieron la señal.
Tuve que sonreir, era mi noche más corta. Ese punto anaranjado, ese reflejo de calida luz me indicaba que estaba volando a más de mil kilómetros a la hora, volando a 10.000 metros de altura, volando con mis miles de pajaros a la cola de este imponente airbus, en definitiva, volando con una enorme sonrisa a toda velocidad hacia el Amanecer.


Mi palacio está rodeado por pollos a pocos kilómetros de un pueblecito muy conocido de la costa de Cádiz. Estoy en la edad de hipotecarme y hacer algo en esta vida. Mi princesa se marchó o la eche , a día de hoy todavía no lo sé. Pero eso sí, tengo perro que me ladre.
princesita dijo
que bonito...... hacia la luz.
Me gustaría volar, flotar, subir lentamente en un globo, dejarme llevar por el viento, ver campos verdes, ríos, cumbres nevadas, sentir el calor del sol en mi piel.
2 Marzo 2006 | 04:42 PM