Del ajedrez al bodyrafting
Tras los nueve primeros movimientos de rigor que transcurren en los minutos iniciales el sosiego se apodera del tablero y empieza el baile. Poco después el aire se empieza a cargar y comienza una matemática carrera hacia un objetivo.
Se calculan inifinidad de movimientos, posiciones, situaciones y según el adversario, los conocimientos, el estado anímico o las últimas partidas uno empieza a centrarse en piezas, posiciones, vías, defensas, puntos débiles, maniobras de despiste o ataques preventivos.
Sobre ello, el cálculo de variables, el contar movimientos y el si yo hago así, el entonces.... yo después.... pero claro... si hago esto, no ahi no puedo, aunque entonces... según la capacidad llegas a calcular dos, tres, cuatro, cinco .... variables y consecuentes respuestas.
El bodyrafting parte de una filosofía mucho más sencilla. Hay una regla básica: no levantarse, meter el culo hacia adentro y dejarse llevar por la corriente rio abajo maniobrando ligeramente con el cuerpo.
El principio es fácil, dejarse llevar en el agua y seguir su curso. No oponer resistencia, formar parte del río es la mejor manera de evitar acabar estampado contra rocas y piedras.
Durante años dediqué gran cantidad de esfuerzos y energías a calcular posibles variables, movimientos y respuestas. Pase años estrujándome el cerebro para calcular cosas que no entendían ni de tableros ni matemáticas, en las que un soplo de viento imprevisible o un perro juguetón acababan dando al traste con el tablero en el momento más imprevisible.
Hace unas semanas hice bodyrafting. Deje que el río me llevara, solo maniobraba un poco con las manos y los pies, por lo demás no tenía el control, se lo cedí al agua. No solo no me estrelle ni me ahogue en una ola, sino que fui a dar justamente al sitio que deseaba. Salí del agua y volví corriendo a la cabecera para volver a lanzarme río abajo.


Mi palacio está rodeado por pollos a pocos kilómetros de un pueblecito muy conocido de la costa de Cádiz. Estoy en la edad de hipotecarme y hacer algo en esta vida. Mi princesa se marchó o la eche , a día de hoy todavía no lo sé. Pero eso sí, tengo perro que me ladre.
princesita dijo
Me has hecho sonreir con el final. Me alegro muchísimo por tí.
A mí me encanta nadar. Aunque no es lo mismo.
Disfruta. Un beso.
6 Marzo 2006 | 12:26 PM