"Alcohol, alcohol, alcohol....
....hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual". Con esta máxima del Cádiz, de ese equipo que intenta sobrevivir en primera a duras penas pueden resumirse estos carnavales.
Tuvimos tanto éxito que acabamos ganando el segundo puesto en la cabalgata oficial del pueblo, vamos, 200 euros que hemos donado a los niños del Sahara. Para eso nos curramos 24 botellas de sidra y un coche de Formula 1, que hasta entonces no había pasado de bañera, bueno eso, y un equipo de 8 mecánicas y 8 animadoras para celebrar el campeonato del mundo de Fernando Alonso.
Ahí estaba yo, con mi falda, mis mallas, mi melena al viento, mis uñas pintadas y mis pezones desafiantes desfilando ante toda la población con el resto del equipo. Parece que hace falta llegar a los 30 para darte cuenta que eres tan ridículo que lo menos que puedes que hacer es empezar a reirte de ti mismo. Pues en eso hemos pasado este fin de semana.
Debemos ser el único pueblo que celebra los carnavales a mitad de la cuaresma, con lo que eso significa. Todos estan de recogimiento y en este pueblo seguimos de fiesta, borrachera y sin ningún tipo de autoridad dispuesta a encauzarnos. Simplemente comentaré que el estado etílico de la policía municipal a las 3:00 AM era peor que el mio, lo que ya es decir.

Sin embargo la mayor grandeza de estas fiestas es ver como el pueblo sigue vivo. Sí, es algo grandioso el ver como todo el pueblo participa y se disfraza en esta gran fiesta colectiva. Nuestro pueblo, que no puede disfrutar de sus fiestas de verano porque estamos todos trabajando, que ha visto como la Navidad se ha vuelto un evento consumista está viendo en los Caranavales una posibilidad de demostrar todo lo que tiene dentro.... sin turistas, sin madrileños, sin complejos,.... el pueblo se muestra tal como es aunque necesite disfrazarse para ello.
Esa es la grandeza de este fin de semana, verlos a todos reunidos sin complejos, disfrutando, riendo, alegrándose de una realidad que es la que es, la de un pequeño pueblo de la costa de Cádiz, tal como lo fue siempre. Y todos participan, aprovechan la falta de veraneantes para celebrar y reir, para disfrutar de esta gran fiesta de la irreverencia que es el Carnaval. Y en ese desfile, en esa cabalgata del desproposito no pude más que reir y disfrutar, me senti parte de él, aunque sólo fuese por unas horas...


Mi palacio está rodeado por pollos a pocos kilómetros de un pueblecito muy conocido de la costa de Cádiz. Estoy en la edad de hipotecarme y hacer algo en esta vida. Mi princesa se marchó o la eche , a día de hoy todavía no lo sé. Pero eso sí, tengo perro que me ladre.
carmenex dijo
es que me lo cuentas y se parece tanto a los Carnavales de los pueblos de aqui, se parece tanto al Carnaval que yo tuve: en Rio Caribe Estado Sucre, costa noreste de Venezuela, cinco mil habitantes y unos mil invitados, corriendo a la luz del atardecer, con disfraces o sin ellos, detrás de camiones con enormes cornetas tocando música de steel band, hermosas reinas en trajes de baño con carrozas de luces adornadas por los vecinos, niñas disfrazadas de princesas en los techos de los carros de sus padres, comparsas de jovenes vestidos de mujeres (idem), muuuuuuuuuucho alcohol, cerveza en exceso, sol y playa.
Como dicen alla: "como se parecen las ollas a los trastos", de seguro el próximo año estas más que invitado
13 Marzo 2006 | 03:37 PM