La llamada de la primavera
El despertar del largo letargo invernal ha sido progresivo y ciertamente rápido. De la total somnolencia hemos pasado a la continua actividad. El pueblo está alborotado. Todos estamos limpiando locales, pintando paredes y rejas, sacudiendo, comprando, renovando, con el teléfono colgado de la oreja, aparcando entre las furgonetas de los vendedores.
Por ponerse a trabajar lo ha hecho hasta el ayuntamiento. Salidos de la nada empiezan a limpiar la playa, tapar nuestros baches, socavones y zanjas, pintar las aceras y pasos de peatones.... mandar una carta en la que nos avisan que nos suben los impuestos.
También empiezan a llegar los fines de semana los primeros coches deportivos y esas berlinas de ejecutivos medio- altos, esos coches de motores potentes que van despacito en las curvas y aceleran en las rectas. Conducidos por señores con grandes curvas de la felicidad y cara de dedicarse a cosas importantes.
Los primeros turistas llegados del norte desafían las frías aguas de nuestro Atlántico y ya van en bañador como si estuviesemos en mitad de agosto intentando alcanzar ese color rosado cochinillo que tanto les gusta.
También mi amigo Jose ya inauguró su heladería. Donde estaba el equipo de grabación, la mesa de mezclas, los monitores y ordenadores ahora está el mostrador con 12 tipos de helados, los congeladores, la maquina de café y lo más parecido a imágen y sonido es el televisor plano que ha colgado de la pared.

Finalmente en esta loca primavera los del pueblo hasta se han animado a hacer una manifestación contra los molinos de viento y a favor del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Cabezas privilegiadas dónde las haya, han decidido convocar para hoy una manifestación de Zahara a Tahivilla ( unos 10 kilómetros).....eso sí... en coche en marcha lenta ..... vamos , lo ideal para defender el medio ambiente.... una manifestación cada uno en su coche.... si es que...
Así llegó abril, con un trajín de colmena esperando la llegada de la gran función de la Semana Santa, que en mi pueblo suele ser una de las semanas menos santas, claro que teniendo en cuenta como celebramos la cuaresma, no sé de que me extraño.
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Sin embargo, yo solo estoy pendiente del teléfono, de recibir una llamada desde la capital del reino que me confirme que tras un vuelo oceánico y un desfase horario de 6 horas ella no se me haya caido en una de las zanjas o socavones que decoran las calles de Madrid. El resto la verdad es que me importa poco


Mi palacio está rodeado por pollos a pocos kilómetros de un pueblecito muy conocido de la costa de Cádiz. Estoy en la edad de hipotecarme y hacer algo en esta vida. Mi princesa se marchó o la eche , a día de hoy todavía no lo sé. Pero eso sí, tengo perro que me ladre.
choser dijo
No lo he podido evitar, he soltado una carcajada con lo de la manifestación en coche... Lo que tú dices: si es que... Saludos
1 Abril 2006 | 06:37 PM