La satisfacción de madurar
Mis chicos empiezan a preguntar. Tras la batalla de Semana Santa, con la confianza que da haber perseguido un objetivo común y conseguir rebasarlo con creces, con el orgullo del trabajo bien hecho aprovechan estos días de tranquilidad para realmente interesarse por quién es realmente la persona con la que se ha estado espalda con espalda.
Empiezan a hablar, contar, confesar y a interesarse, es un momento muy especial. Los veo ahora y ya sé que les espera un año muy particular, que jamás olvidarán esta temporada, que este verano será inolvidable para cada uno de ellos y que cuando abandonen este pueblo en octubre no serán los mismos que cuando llegaron.
Me preguntan, quieren saber quién soy, a qué me he dedicado, por qué los elegí, por qué confie en ellos, como he aterrizado en este pueblo y en pequeñas dosis intento resumirles a la persona que tienen enfrente. Es así como me doy cuenta que efectivamente mi vida ha sido de todo menos aburrida, que llevo ya varias profesiones, empresas, países, experiencias, anecdotas, aventuras, amores, amigos, disgustos y alegrías, subidas y bajadas, pensamientos, actitudes ante la vida .... y no solo eso, sino que los próximos años se antojan llenos de cambios, responsabilidades, proyectos, amor, felicidad y vida.... muchisima vida..... que esto en el fondo no ha hecho nada más que empezar, no ha sido más que un gran ensayo general para esta gran función y obra que es la vida.
Dicen que parezco mayor, que aparento más edad que la tengo, que tengo pinta de haber vivido mucho. Posiblemente tengan razón, pero estoy seguro que lo más grande todavía está por venir.
En todo esto estuve pensando en un breve paseo de 45 minutos por la playa con un frente negro de nubes a mis espaldas, una visión transparente del vecino Marruecos y el Notas corriendo como loco por una playa desierta. Supongo que todo esto es lo que llaman "madurar", y la verdad es que nunca pense que me iba a gustar tanto.


Mi palacio está rodeado por pollos a pocos kilómetros de un pueblecito muy conocido de la costa de Cádiz. Estoy en la edad de hipotecarme y hacer algo en esta vida. Mi princesa se marchó o la eche , a día de hoy todavía no lo sé. Pero eso sí, tengo perro que me ladre.
->beto dijo
En mi caso, la madurez llegó y no me he dado cuenta. En medio de ella, cantidad de planes y cosas por realizar. Pero sí, hay un disfrute especial, menos aferrado a absurdos esquemas.
mis saludos pana!
->beto
22 Abril 2006 | 06:00 PM