Estaba deseando verlo, mientras negociaba el precio por el móvil y me iba a toda velocidad hacia Barbate ya sabía que hoy iba a ser un día especial. Llegamos a un acuerdo, 60 kilos de atun de almadraba a un precio razonable.
Al llegar a la cocina una hora y media después me vi los tres tacos, los tres trozos de materia roja y sangrienta en los que se había convertido ese fantástico atún de almadraba. El cocinero, blanco, resacoso, con un cuchillo en la mano sin saber por dónde meterle mano.
Me puse la chaqueta de cocinero, nos fumamos un pitillo y después empezamos a meterle mano. Todo el día cortando, limpiando, pesando, envasando, etiquetando y congelando esa deliciosa materia roja, cuyos restos comiamos crudos con un poco de sal y aceite de oliva. Un manjar exquisito.
Para un restaurante especializado en atún la llegada del primer atún de la temporada no deja de ser un acontecimiento y una pequeña fiesta. Volvemos a tener materia prima para vender nuestro solomillo, nuestro tataki, el tartar, el carpaccio y el sashimi.
Ahora sí que empezamos la temporada de 2006, todo lo demás no ha sido más que un gran ensayo, uno más para la función que tenemos que realizar cada verano.

Espero que tengais mucha suerte este año, que tengais buenos clientes y que os dejen disfrutar con vuestro trabajo.
que tal michel, ese atún tiene una pinta criminal, cuando vaya pallá me voy a tener que dar un homenaje con la morenita
me gusta esta idea del blogger, mola el tema, ya me he hecho uno como verás pero no sé cómo poner las fotos del titular en "sobre mí"
bueno, saludos y caña al clandestino!
las fotos están un poco fuertes para mi gusto pero me alegra que haya comenzado su importante temporada, no sabes la que daría por aparecer en una de esas fotos que he visto de las mesitas que tienen afuera, pero ya me tocará. Suerte.
Carmen