Se ha esfumado. La última vez que la vimos fue el domingo por la tarde. A propuesta del cocinero y ante la falta de trabajo en un flojo fin de semana decidimos darle la tarde libre y no hemos vuelto a saber de ella.

Tampoco es que supieramos mucho, solo lo poco que nos había contado. Se encontraba sola, en un pueblo ajeno, sin recursos económicos y necesitaba trabajar. Los surcos de su cara delataban una vida dura a sus espaldas.

Los primeros días más bien triste, realizaba muy bien su labor y poco a poco empezamos a oirla cantar en cocina, hacer chistes y contar alguna que otra batalla.

No tenía teléfono fijo ni tampoco móvil. No hay forma de localizarla. Fui al club de empleo, me facilitaron la dirección que había dado ahi, pero no encontré a nadie y la casa tenía la impresión de llevar tiempo cerrada. Tampoco una vecina fue capaz de darme mayor información.

Le había pagado un día antes. El domingo se fue contenta por tener la tarde libre por todas las horas de más que había echado en Semana Santa. No me ha llamado, no ha dado señales, simplemente se ha esfumado.

Mañana volveré a pasar, buscaré más vecinos, pero sospecho que la dirección que dio era falsa y que nunca sabremos que pasó realmente con ella.