Nos veremos algún día en alguna parte
Luna casi llena, silencio absoluto en el campo, buena música en Palacio, un cigarrillo humeante y un gin tonic es el marco ideal para una despedida meditada.
Este es el último artículo de Crónicas de la Zarzuela. No me ha resultado fácil tomar esta decisión después de lo mucho que para mi ha significado esta ventana al mundo, que en el breve espacio de cinco meses ha sido parte de mi vida y estoy seguro que me la ha cambiado para siempre.
Tras una Nochevieja loca, sólo junto al Notas en un pueblo de no más de cien habitantes, con el pueblo de al lado, Zahara de los Atunes practicamente desértico y sin saber hacia dónde dirigir mis pasos ni que hacer con una vida que carecía absolutamente de sentido inicie este experimento.
Este blog se convirtió en mi ventana al mundo, en la forma de expresarme, de compartir mis inquietudes, de volver a escribir tras años de paralisis, de intentar dar sentido a días eternos y vacios en los que mi única obligación era llevar al Notas de paseo por la playa y reflexionar sobre todo lo ocurrido.
Pronto llegaron comentarios, visitas, otros blogs, curiosidad, debates y una gran sorpresa, nunca me había planteado que se me pudiese leer desde Venezuela, Chile, Argentina ... cuando quise darme cuenta el ciberespacio abría ante mi ventanas nunca soñadas ni imaginadas.
Por otro lado empecé a recibir las opiniones de buenos amigos, profesionales de la información, gente que escribe todos los días, que redacta muy bien y fue una gran satisfacción ver como me seguían, les gustaba y estaban al tanto de lo que cada día aparecía por esta ventana.
Planteandome la posibilidad de un viaje una extraña sensación, un impulso interno me acabaron llevando a Caracas y Venezuela, lugar de residencia de unos blogs que me parecían interesantes y despertaban mi curiosidad. Ahí conocí personalmente un mundo del que solo sabía por post y comentarios y cuando quise darme cuenta miles de pájaros empezaron a agitarse en mi interior salieron desde todos los rincones y desde entonces me acompañan alla donde voy.
En mitad de la Gran Sabana, en un jeep con la música de Budha Bar con una visión increible sobre los tepuis decidí hacerme cargo del negocio para los próximos años y me dí cuenta que en el fondo todo había tenido sentido, todo lo pasado era necesario para llegar al punto en el que ahora me encuentro.
Volví, abrí el restaurante, viví semanas de infarto, tengo un muy buen equipo, espero la llegada de mi flamenco en agosto, me dejo llevar por intuiciones, por mi interior, me dedico a fluir y estoy seguro de que este va a ser mi año.
Ahora me falta el tiempo, me paso el día hablando, sirviendo, explicando, mandando, negociando, conversando, disfrutando.... en definitiva, comunicando. Tengo mucho que contar pero no dispongo de la claridad ni las fuerzas para plasmarlo en esta pantalla, el blog se resiente y prefiero dejarlo aquí antes de ver como va decayendo lentamente, sinceramente creo que no os lo mereceis, ni el blog tampoco.
Cuando pase el verano abriré otro, más maduro, con la experiencia presente de este, lo que he perdido para siempre es la inocencia con la que inicie unas Crónicas de la Zarzuela que me ayudaron a salir de un agujero al que no le veia salida.
Seguiré por aqui, os leere cuando tenga algo de tiempo, cuando llegue a mi casa por la madrugada sin fuerzas para escribir pero si para leer. A todos os deseo lo mejor. Muchas gracias por los comentarios, consejos y sobre todo por estar ahí. Mucha suerte y hasta la proxima, nos veremos algún día en alguna parte. Hasta siempre.
Michel



Mi palacio está rodeado por pollos a pocos kilómetros de un pueblecito muy conocido de la costa de Cádiz. Estoy en la edad de hipotecarme y hacer algo en esta vida. Mi princesa se marchó o la eche , a día de hoy todavía no lo sé. Pero eso sí, tengo perro que me ladre.
norte dijo
Hola zarzu... pasaba a visitarte dado que no te encontraba... ¡¡¡¡POR FIN!!!
Esta noche te leo...
Un beso
Jorge
12 Mayo 2006 | 01:56 AM